

Haciendo teatro, el individuo puede responder a diferentes estímulos pudiendo consumar acciones en armonía con lo que siente y con lo que piensa. Actuar es jugar con los personajes que contenemos en un contexto creativo y amoral, esto permite abrir espacio a una nueva expresión, mas auténtica y singular.
Además de los beneficios que se obtienen al nivel del crecimiento y conocimiento personal, hacer teatro terapia aporta el placer de formar parte de una creación artística y darse la oportunidad de compartir momentos mágicos en los que, por ejemplo, un insight o un desbloqueo emocional pueden aportar el punto de inflexión que necesitaba una escena para evolucionar.
Hacer teatro terapia es, también, ir mas allá de lo cotidiano; es trascenderse y transformar la realidad buscando armonizar lo interior con el entorno.
En estos talleres, que no requieren ningún tipo de experiencia previa, propongo hacer teatro de manera conciente para hacer terapia de forma lúdica. Utilizarse a sí mismo para crear, para verse y transformar.
Las sesiones comienzan con una ronda donde se comparte lo más relevante del presente de cada uno de los participantes, ellos serán el material humano con que habremos de trabajar, por eso la autenticidad y despenalización de cualquier sentimiento o vivencia, tan valiosos para aprender y crear como la alegría y la tristeza, el entusiasmo o la pereza serán las guías de esta primera instancia del encuentro.
A partir de aquí, el desarrollo de la sesión será similar al de una clase de teatro habitual. Habrá un entrenamiento psico – físico para desarrollar la escucha, la percepción sensorial, el desbloqueo físico y la relajación mental para propiciar el contacto con la situación que se va a dramatizar.
Técnicamente, el objetivo es el de aprender a jugar construyendo personajes, realizando escenas improvisadas libremente o que partan de diferentes fuentes de inspiración. Y así, jugando, se irá incorporando la metodología del arte del actuar sin que precise teorías ni explicaciones que llevarían a racionalizar lo que intentamos sea un aprendizaje orgánico.
Improvisar en escena es como una posibilidad de ensayar la vida: probar, equivocarse, reír, llorar, enfadarse y volver a probar, ser uno “como si” fuera otro, arriesgar y siempre ganar.
El grupo es un espacio íntimo donde compartir, recibir y aportar; tanto sus integrantes como yo, en mi rol de coordinadora, daremos un feed-back de lo que vemos y de cómo nos conmueve la presencia activa del que está en escena y esto facilitará el cambio.
Enmarcado dentro de la Terapia Gestalt, la sesión terminará con otra ronda en la que se compartirá y capitalizará la experiencia vivida en lo artístico y en lo personal.
Uno de los aportes más importantes del Teatro de la Vivencia ha sido la decodificación de los procesos humanos para ser reproducidos en escena con objetivos artísticos. La resultante de este sistema es una estética basada en la autenticidad de las emociones y en la credibilidad de la acción.
Además del aprendizaje de técnicas, el actor contemporáneo realiza su formación sobre la base de una autoexploración para obtener un conocimiento profundo de su ser y de su funcionamiento emocional, mental y motor. El actor realiza este entrenamiento con el objetivo de ampliar sus capacidades, disolver obstáculos expresivos y desarrollar su talento.
Sería imposible definir una línea divisoria entre actor – personaje. Sin embargo, un actor sano se utiliza a sí mismo en escena viviendo la experiencia del personaje, pero siempre con la conciencia de estar trabajando. O sea, no se lo cree sino que hace como si le estuviera pasando en la realidad.
Esto es posible gracias a las circunstancias, conflictos y temas del texto, responsables de conformar una nueva realidad llamada ficción.
La ficción produce sensación de impunidad, un actor a su servicio se atreve a odiar, a desear, a llorar, a matar, porque sabe que puede entrar y salir de todas las emociones sin perjuicio ni juicio
Sin embargo, en este ejercicio, algo se mueve, nuevos espacios internos se abren, antiguos recuerdos emergen de la memoria sensorial, emocional y corporal en general.
Aprovechar todo este caudal de auto conocimiento para el crecimiento personal necesita de un espacio específico de terapia.
DINÁMICAS:
Semanales y mensuales.